Ayer hice un gran descubrimiento con mi amigo David -o más la confirmación, ya que con mi amiga Cris también formulé la teoría- y me enorgullece explicaros en qué consiste o, al menos, explicaros que existe realmente.
Voy a ponerme en plan estupenda, no me lo tengáis en cuenta.
En la sociedad en la que vivimos hoy, los sentimientos no es que estén muy a la orden del día, prima el materialismo y el egoísmo, las emociones o impulsos no se tienen en cuenta. He resuelto que podría hablar de la poligamia, algo muy mal visto en la mayoría de los países europeos, y creo que es posible -tanto hombres como mujeres- pero no era este el tema que quería tratar, aunque he de decir que he tenido que pensarlo y repensarlo para llegar a donde quiero llegar.
Vale, venga, después de estos circunloquios lingüísticos, voy al lío. Voy a empezar por el intento de descripción de esto; ¿sabéis lo que es la "imprimación? Y no me refiero a la capa blanca para pintar encima -que simbólicamente me viene muy bien para explicar- sino a ese concepto de amor que explicó Stephanie Meyer en su saga Crepúsculo, pero no al pie de la letra. Para los que no hayáis leído la saga, -solo os recomiendo el primer libro, pero ya que estáis, no está de más leérosla entera, que siempre viene bien leer de todo- estoy hablando de amor, no amor al uso, ese amor pasional y fascinante del que hablan los enamorados, sino de uno más grande, hay tantas formas de amar como personas en el mundo seguramente, pero como siempre, la raza humana se las apaña para generalizar y clasificar. Tomando "imprimación" como "proceso por el cual se prepara una superficie para un posterior pintado", es como si al conocer a una persona fueras preparada cual superficie pictórica para que la otra persona pintara en ti lo que deseara, igual que un folio en blanco esperando a ser escrito. De otro blog he tomado este fragmento que me parece muy acertado para lo que quiero expresar: "la imprimación hace que amemos aún cuando no somos correspondidos, que amemos aunque sepamos que jamás seremos correspondidos, amamos en la dificultad, en la calma o en la batalla, ante todo y contra todos si es necesario. Vivir sin esa persona es imposible y alejarse de ella una agonía. La imprimación es la sincronía perfecta entre dos almas." Personalmente no lo llamaría media naranja, esa expresión me parece destinada al amor pasional del que todo el mundo habla, me gusta más decir que te conviertes en su "ángel de la guarda" o en su "kai" -para el significado de "kai", leeros El Valle de los Lobos de Laura Gallego García- y entonces me preguntareis "¿Cómo?" o incluso afirmareis con toda vuestra convicción "Eso no existe" porque -socialmente hablando- eres su novia o su amiga, no hay más.
Esto último es solamente una etiqueta para que los monógamos sepan si se tienen relaciones sexuales o no con esa persona -con sus miles de matices de rollo, follamigo, novio, etc. y mejor amigo, amigo, conocido, etc.- porque así es como funcionamos, los celos existen y son muy malos, eso también hay que entenderlo, al igual que hay que entender que la poligamia es posible y no por ello queremos poco o menos a esas personas. Voy a volver al tema que me desvío.
La imprimación, esa gran desconocida. Así resumiendo, estás ahí para esa persona, cuando se entristece y se alegra, como amigo, como hermano o como pareja, velando su protección siempre, curando sus heridas. Es quererle por encima de lo demás, sacrificar parte de tu vida para que sea feliz, y ser feliz por la sonrisa de alegría que desprende, no importa si es por ti o no, solo importa que esa persona es feliz.
Todo esto viene a que la he encontrado. No la esperaba y he estado confundida un tiempo porque no sabía lo que era, pero ahora sí. Da igual que puesto ocupe en su vida, estaré ahí, pase lo que pase. Los que sabéis que tengo pareja, llamadlo poligamia si os place, pero no estoy engañando a nadie.
Es más, estoy siendo absolutamente sincera con lo que siento, y no por ello dejo de querer a nadie ni le quiero un poco menos.
Si descubro algo nuevo sobre esto os avisaré, es interesante. Ahora sé cómo se sentía Jacob en la saga Crepúsculo y he de decir que es uno de los sentimientos más bonitos y placenteros que me ha pasado en la vida.
Ojalá que os ocurra a vosotros algún día.
Sublime.
ResponderEliminarMe ha encantado.