sábado, 30 de marzo de 2013

Me gusta.

Me gusta.

Me gusta cuando me dice "no pasa nada" solo por hacerme la vida más cómoda, me gusta cuando me dice "Buenos días!" acompañado de un apodo cariñoso, me gusta cuando nos miramos y todo parece más fácil, me gusta cuando nos sonreímos y todo encaja, me gusta cuando me ilusiono y él se ilusiona porque yo me ilusiono, me gusta quererle, me gusta besarle, me gusta hacerle el amor y que él me lo haga a mí, me gusta cuando no son necesarias las palabras, me gusta cuando me echa de menos, me gusta cuando tiene detalles, me gusta cuando es vulnerable, también cuando es arrogante, me gusta que tenga carácter, me gusta que tenga paciencia, me gusta que yo le guste, me gusta su pelo y sus ojos, me gusta su piel, me gusta la manera en la que me quiere, me gusta cuando me pide ayuda, me gusta cuando nos reímos a la vez, me gusta cuando nos apoyamos el uno en el otro, me gustar estar ahí para él, me gusta saber que me quiere y que me lo haga saber, me gusta que tenga ideas propias, me gustan sus abrazos, me gusta cuando se enfada un poco, me gusta que tenga pasión por lo que hace y lo que le guste, me gusta que confíe en mí, me gusta que tenga muy claro cómo quiere vestir, me gusta que dude, me gusta que sea inteligente, me gusta que me encauce en lo racional y en lo práctico, me gusta que me quiera.

Pero lo que más me gusta es que son dos personas totalmente diferentes que complementa mi día a día de manera diferente.

Gracias, os quiero.

sábado, 23 de marzo de 2013

Hoy toca escribir.

Hoy toca escribir.

Es uno de esos días que me pasan cosas, sí, al fin y al cabo a la gente le va el morbo y la morralla, ¿no? Pues hala, a vomitar párrafos y párrafos emocionales de descontentos, porque siempre tiene que haber un impulso para escribir estas entradas, sino no estaría aquí perdiendo el tiempo teniendo cosas que hacer.

No, no me apetece contar lo que ha pasado, hay gente muy cotilla. Venía de lejos, ¿no? Claro, muy bonito el juego, pero se volvió en nuestra contra. Y es que con estas cosas no se juega, porque luego pasa lo que pasa, y haber cómo se deshace ahora el entuerto. Y mira que podía verse venir, aquí nadie es tonto, pero cómo nos gusta jugar...

Todos somos culpables y todos somos santos, nadie se escapa de ninguna de las dos cosas.

Hoy estoy en modo batalla refinada.

http://www.youtube.com/watch?v=q573_hDhTbE

Ah, e id a ver "Dando la nota", os sorprenderéis, no es una americanada.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Tratado II : Personas según el éxito que obtengan los demás.

La verdad es que estoy con la vena experimental on fire y he querido hacer un segundo tratado sobre las personas. En algún momento de mi vida, cuando tenga varios tratados enjundiosos, haré un PDF al respecto, con introducción científica y todo, incluso referencias.

Las personas actúan en función del éxito del compañero, sea el ámbito que sea, de tres maneras:

- Sanguijuela: personas que se aprovechan del éxito ajeno, la mayoría de las veces hasta dejar al otro en el fracaso absoluto para ascender ellos.

-Esponja: personas que te ayudan en tu éxito...si tú les ayudas a ellas, claro. No dan sin recibir, eso está feo.

-Fuente: personas que te ayudan y te impulsan más alto aún, porque te quieren, se preocupan por ti y solo quieren tu felicidad.

Es un tratado corto, pero impecable y obvio.

Memoria auditiva.

Recuerdo cómo es sonido de una bolsa de plástico al desarrugarse o arrugarse, el sonido de una botella de plástico de Cocacola caer al suelo, el sonido de una página al pasar, el sonido de una cremallera a distintas velocidades, todas las melodías de todos los instrumentos de una canción, el poema de otros compañeros cuando lo recitan, el sonido de una gota de agua al caer en el fregadero lleno de la misma, el sonido acuoso-metálico de un radiador al encenderse, el timbre de cualquier voz, la diferencia entre la puerta del armario de mi casa al cerrarse y la del piso, el sonido de las cadenas, el pitido de la tele al encenderse, el sonido sordo del calefactor, un cristal al romperse, un papel que está siendo escrito con un boli bic o con un pilot de gel, el sonido de la lluvia al caer en la calle, el crujir desentumecido de las ventanas insonorizadas, el frufru de las sábanas, el roce un plástico con otro.

Tengo recuerdos auditivos de casi todo lo que me rodea, en ocasiones especiales de cosas que solo he oído una vez. Pero no tengo memoria visual, ni de texto, que es la que te salva la vida por lo visto. No importa si tienes memoria auditiva, mucho menos de tacto o de olfato, si no tienes memoria visual o fotográfica estás perdido.

No tengo un oído fino ni podría reproducir al piano una melodía, pero estaría bien tener un puerto usb o un enchufe jack en el cerebro para reproduciros cualquiera de las cosas que he nombrado.

domingo, 10 de marzo de 2013

Las ventajas de ser un marginado.

Acabo de ver la película "Las ventajas de ser un marginado".

Es impresionante. Estoy llorando. La mayoría de las veces que lloro no sé por qué, pero descubro cosas, descubro parte de la sabiduría del mundo, descubro que hay más cosas, descubro que soy humana y que tengo problemas.

Escribo desde la locura, desde el pensamiento rápido, desde las doce y media de la noche teniendo que madrugar mañana, desde un mensaje precioso que me ha dejado mi novio en el móvil antes de irme a dormir, desde que he descubierto por qué escribo obras de teatro; las escribo con mi vida, con mis experiencias, con mis pensamientos, con las cosas que nunca diré o que diré algún día.

Escribo con el miedo de que los de mi alrededor me miren con miedo si me descontrolo, si dejo de ser racional, si me convierto en un monstruo, con todos esos crueles pensamientos hacia mi especie. Escribo desde el amor infinito que siento hacia mi hermana, y me pregunto una y otra vez por qué elegí mi carrera y no a ella. Escribo desde mi locura, esa que da miedo, esa en la que te miran a la cara y piensan "no, fuera, aquí no". Conozco las ventajas de ser un marginado, pero también llevo sobre mi espalda el peso de las desventajas, las arrastras cuando hablas con la gente, con conocidos, con amigos, con personas a las que odias. Se me hace complicado tolerar a la gente, pero lo hago. Quiero dejar de sentir, quiero morirme una tarde y despertarme a la mañana siguiente con suficientes fuerzas para no llegar tarde a clase, quiero querer menos, también quiero odiar menos, no quiero odiar, nada, ni siquiera a los que me han hecho daño.

Quiero saber qué se siente al ser perfecto, quiero recuperar esa sensación maravillosa de un beso apasionado en la adolescencia. Deseo no tener ira. En "Bones" dijeron que la ira es miedo, pero al revés. ¿Entonces soy demasiado valiente? ¿Soy cobarde y por eso odio una parte de mí misma con la que no puedo lidiar? ¿Cuántas putas veces voy a tener que pensar una y otra vez en lo mal que quiero a mi padre? ¿Es culpa mía o es suya? ¿Y mi madre? ¿Es un modelo fracasado familiar? Me niego a pensar que es así, me niego, porque ¿entonces qué referente tengo? ¿Yo? ¿Yo que no sé nada del mundo? ¿Yo que no sé todavía ni quién soy? ¿Mi tía que nunca está el día de mi cumpleaños? ¿Mi yaya que es la persona a la que más quiero en este mundo y nadie lo sabe? ¿Esa que temo que muera cualquier día, en cualquier momento, en cualquier instante? Lloro y lloro pensando en ese día y en cómo lo voy a afrontar y no tengo ni puta idea de cómo lo voy a llevar. Mi yaya, no. ¿Cómo es posible que pueda aceptar otras muertes más cercanas y esa no? ¿Dónde está esa mejor amiga? ¿Eh? ¿Dónde coño está? Porque llevo buscándote años y años y aún no has parecido, hija de puta, enséñame lo que es ser mujer, enséñame cómo son las cosas de chicas, enséñame cómo se hace, enséñame cómo se decide a tu mejor amiga antes que a un chico, enséñame cómo se echa de menos a alguien de tu mismo sexo, cómo es pasar tiempo juntas sin cansarse, cómo es compartirlo todo, cómo es llevar un colgante hortera de esos que pone "best friends" y la mitad lo llevas tú y otro yo. Llevo esperándote 21 años, en agosto 22, y aún no has aparecido. ¿Vas a parecer? Porque si no vas a aparecer es para hacerme a la idea, para no seguir odiando al resto de mujeres por ser tan malas, chaqueteras y retorcidas. Sentir que puedo darle el corazón a una mujer sin tener que enamorarme de ella.

Que en estos momentos de lucidez esté. Y que comprenda los demás.

¿Suficiente? Pues aún tengo más mierda.

Ved la puta película, coño.