Allegra apretó la mandíbula. Aunque lo había dicho, no era del todo cierto. Él todavía le inspiraba ese insensato sentimiento de seguridad. Pero cerró la boca y evitó su mirada, no queriendo flaquear ante él. Lo había perdido todo por su culpa, y no podía, no quería, creer que era su príncipe.
"El Príncipe Pirata" - Gaelen Foley
Quién la manda a una dejarse embaucar por un pirata...