Uno de los acontecimientos que ha marcado un antes y un después en mi vida en Valladolid ha sido el descubrimiento de que Juliette no es una gata, sino un gato.
Parece una tontería, pero es el ejemplo más simple para decir que hay cosas que cambian tu perspectiva y no puedes hacer nada por evitarlo. Todavía le hago referencias femeninas y se me escapa el nombre de Juliette, pero cada día eso me ocurre menos y me voy haciendo a la idea de que se llama Ocho. Aunque eso no me hará olvidar que un tiempo para mí se llamó Juliette.
Curiosamente, este nombre no fue elegido democráticamente a diferencia del de Juliette, fue impuesto por las circunstancias en las que se tuvo que cambiar obligadamente. Me parece curioso cómo se pueden hacer paralelismos de sucesos físicos a sucesos intangibles. Pero únicamente nombraré los físicos.
El nombre de Ocho fue impuesto "a dictadura" por necesidad, aunque curiosamente fue uno de los propuestos antes de saber el sexo del gato, uno de los que yo rechacé. Me parece interesante este hecho porque describe bien el cambio que se produjo antes del puente de noviembre y después.
Mis convicciones y mis ideas siguen siendo las mismas a pesar del ambiente enrarecido, quizá una mezcla entre decisiones mal tomadas y exceso de información. Y que conste que es complicado mantener estas convicciones e ideas teniendo en cuenta que hay una presión diaria que ejerce su fuerza a favor de la gravedad, peso extra innecesario.
A veces luchamos con una venda puesta, oímos y olemos el problema, pero no sabemos a que nos enfrentamos. Eso es muy peligroso, porque das palos a ciegas sin saber si estás cerca del verdadero problema o no. De los cinco sentidos que tenemos todos, solo me fío de dos: la vista y el olfato; el oído solo me ha causado problemas, el gusto ha sido inútil y el tacto en muchas ocasiones doloroso. Así pues, para luchar contra los males que se me presentan, hago uso de mi vista y mi olfato, pero tenemos un problema bastante grave si hay una venda en mis ojos y solo recibo un montón de información por el oído, dejando solo y desamparado al pobre olfato, que como siempre ha sido uno de los menos valorados, nunca tendrá pruebas concluyentes.
En fin, cuando todo creías que era hembra y se llamaba Juliette, de repente te sorprenden y te dicen que es macho y pasa a llamarse Ocho.
Lo que da de sí un puto gato.
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Lady Shadows te acecha...así que postea con precaución o puede que te pase un accidente no deseado...
Gracias!