-EH, TÚ, CAPULLA!
Me giré para ver a quien se dirigía, aunque imaginaba que iba por mí. Efectivamente, miré a derecha y a izquierda como si no me hubiese dado por aludida y luego la miré con incredulidad señalándome a mí misma con el dedo.
-Yo? Es a mí?
-SÍ! A TI TE DIGO PEDAZO ZORRA! QUÉ COÑO TE CREÍAS QUE ESTABAS HACIENDO, PUTA?
-Perdona? Esto va conmigo?
Estaba tranquila, sosegada, con una sonrisa en la cara solo de verla cabreada, y con un placer malicioso que me recorría todo el cuerpo. Se ve que tenía algún problema con que hubiese tonteado con su novio, que su tiempo fue el mío, la típica tecnoguarra que busca bronca siempre que puede, porque se creen muy chulas; solo que esta vez lo hacía con razón: la había provocado yo.
-NO TE HAGAS LA IMBÉCIL! COMO VUELVAS A TOCAR A MI NOVIO TE VOY A METER UNA HOSTIA…!
-Sí? Por mí empezamos ahora…
-TE VAS A CAGAR CACHO GUARRA!
-Como quieras.
Me quité el bolso y se lo tiré a un amigo mío de entre el grupo de conocidos de alrededor que nos miraba, amigos míos y amigos suyos. Suerte que no llevaba ni pendientes ni collares ni nada por el estilo. La tecnoguarra hizo lo propio y le dio el móvil y la cartera a una miga suya. Vista así, un poco desde lejos, parecía un toro a punto de embestir, con la cabeza levemente agachada, enseñando los dientes bien pretos y con una mirada de profundo odio explosivo. Ni me inmutaba, la esperaba relajada, aunque por dentro me hacía gracia la pose, simplemente le sonreía y eso parecía irritarla más.
-Y ENCIMA SE SONRÍE LA HIJA DE PUTA!!
Dicho esto, vino a pasos rápidos y lanzó un gancho de izquierda directo a mi cara, que acabó dando en el aire con el consecuente trastabilleo que le había provocado la fuerza vana, a causa de que yo me había deslizado elegantemente hacia mi izquierda, con mis manos entrelazadas y caídas en un deje natural. Me reí de su intento. Obviamente ella se lo tomó como una gran ofensa y volvió a cargar contra mí, esta vez con un gancho de derecha, y de nuevo falló en su intento de tocarme siquiera. Me gustaba jugar con ella, tenía el cabreo descontrolado y así mi disfrute era mayor, la adrenalina estaba empezando a dar sus frutos, me sentía en mi salsa, y por supuesto no perdía mi sonrisa. Intentó alguna vez más cargar contra mí a base de ganchos, pero la evitaba deslizándome y dando vueltas como si se tratase de un vals, viendo como lanzaba puños al aire y su ira crecía.
-QUE HACES EVITÁNDOME, HIJA DE PUTA?? TIENES MIEDO O QUÉ??
Como una tiene su orgullo, eso me tocó la fibra sensible, por lo que decidí cabrearla un poquito más. Al intentar un directo hacia mi nariz, desvié el golpe haciendo que perdiera el equilibrio y mientras pasaba a mi lado le di un pequeño empujón en el momento justo para que cayera al suelo de bruces. Estuvo aturdida por un momento, pero se levantó enseguida y pude ver la sangre de sus codos, que habían sido los primeros en aterrizar en el suelo. Para entonces mi sonrisa se había borrado, pasando a ser una mueca horrorosa de placer y suficiencia. Siguió lanzando golpes acompañados de gritos que no me costaba esfuerzo desviar, pero mis reflejos tienen un límite. El último gancho de izquierda me dio de lleno en la boca, por un momento pensé que me había roto algún diente inferior pero solo me había roto el labio. “Eso me pasa por hacerme la chula” pero ni siquiera me moví del sitio, el impacto había hecho que girara la cara pero me volví lentamente mientras me tocaba el labio para comprobar la cantidad de sangre. Debí de dar miedo cuando hice eso, porque la tecnoguarra se quedó tal cual y su mirada no reflejó otra cosa.
-No está mal…ahora me toca a mí.
Abrió los ojos como platos, y antes de que pudiera atacar de nuevo le encajé un directo con la parte inferior de la palma de la mano en la nariz. Perdió el equilibrio hacia atrás y empezó a llorar y a sangrar.
-Vamos a jugar.
Le di un toque femenino a la pelea cuando le agarré del pelo desde atrás y la empecé a arrastrar a mi antojo mientras intentaba desasirse. Como vio que no podía conmigo mediante fuerza bruta, pasó a usar argucias callejeras, empezando por una patada que dio justo con mi rodilla e hizo que le soltara de los pelos. Sentí su rodilla en mi boca en cuanto vio el momento en que me agachaba por el dolor de la mía, lo cual me dejó fuera de combate y aprovechó a propinarme un puñetazo en el estómago. “Y ahora qué?? Te creías muy lista, eh??” El dolor de ese momento no era ni mucho menos soportable, pero mi orgullo me llamaba a defender. Mientras la otra se pavoneaba sin prestarme atención, la cogí desde atrás por el cuello e intentaba soltarse mientras yo la llevaba por donde quería. Cuando vio que no podía soltarse y se estaba empezando a ahogar, me mordió el brazo de tal manera que hasta que no sangró no la solté. Mi grito de dolor se oyó en toda la calle, la gente se había arremolinado a nuestro alrededor disfrutando del espectáculo. Nadie tenía ninguna intención de parar la pelea, las apuestas al momento estaban en su apogeo. Oí que un chaval apostaba 50€ por mí, todo un halago. Ladeé levemente la cabeza para dedicarle mi más sincera sonrisa torcida y me lamí la sangre que todavía escurría por mi labio. La tía cargo de nuevo contra mí en un grito de guerra, esta vez intentando un placaje a las piernas, que sorteé, no sin dificultad, saltando y cayendo en el momento en que su cabeza se encontraba debajo de mis pies. A pesar de lo rápido que me aparté, el impacto de su cara contra el asfalto le granjeó la nariz y el pómulo izquierdo rotos, además de un bonito levantamiento de piel que dejó en carne viva su párpado izquierdo. La tecnoguarra apenas se movía del suelo. La gente dejó de apostar. Tenía la cara lavada en sangre y aún le seguía saliendo por la boca, dejando rastro en el suelo y ensuciándole la ropa. Los latidos de mi corazón se agolpaban en mis oídos, notaba como mis venas bombeaban sangre por todo el cuerpo. Estaba manchada de sangre. Miré hacia el grupo de gente que había presenciado la pelea. Me observaban como si fuera un monstruo, algunos incluso se marcharon. El novio de la chica había volado, nadie iba a socorrerla.
-Que…alguien…llame…a una… ambulancia…por favor…
El cansancio me impedía articular cualquier palabra y al igual que la chica a la que acababa de masacrar, la desangración empezó a tener efectos, junto con el cansacio. Todo se volvió borroso cuando desconocidos espectadores llamaron a urgencias. Y me desmayé.
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Lady Shadows te acecha...así que postea con precaución o puede que te pase un accidente no deseado...
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