jueves, 14 de octubre de 2010

Saga Caníspulo III - "La Guerra de los Canis"

Aquí va una de las historias más originales que tengo,es la tercera parte porque así lo decidí (no hay más escritas,es raro,sí).La historia surgió hablando con un amigo y mi novio sobre los canis y su enemistad con los frikis y demás variedad de tribus urbanas.
Solo espero que la disfrutéis tanto como lo hice yo al escribirla,tiene ya su tiempo.

La Guerra de los Canis

Sábado 13, 23:00, Tienda Taj Mahal

           -¿Lo tenéis todo?-preguntó Alex, repasando que nadie de los combatientes fuera sin munición y sin armas.

Los implicados asintieron solemnemente, lo tenían todo listo para empezar la Guerra de las Guerras, la Guerra de Tribus Urbanas, la GTU. Se miraron entre sí, memorizando caras que quizá ya no volverían a ver y rememorando recuerdos pasados que habían compartido. Alejandra les dedicó unas palabras:

           -Frikis, Heavies y demás tribus anexas que han cedido su colaboración, os deseo suerte. Habéis sido compañeros infatigables de rol, nos hemos pillado unos pedales que da gusto, hemos competido en DDRs…-pausa, mira a los combatientes-pero, sobre todo, hemos contribuido al mundo con nuestro caótico grano de arena, por un mundo más friki y más heavy: estoy orgullosa de vosotros.-Alex, a pesar de su serenidad, no pudo evitarlo y dejó caer una lágrima mientras se sorbía los mocos-¡Sois los mejores! ¡Os quiero mucho a todos!-y rompió a llorar.

Un “Oh…” en ola consecutiva del grupo recorrió la sala, a alguno se le cayó alguna lagrimilla e incluso unos pocos se abrazaron entre ellos. Entonces Yaisa tomó la palabra y gritó alzando el puño:

           -¡¡¡VAMOS A CARGARNOS A ESOS PUTOS CANIS!!!

La ovación que le siguió al grito de guerra fue brutal; los Frikis se pusieron a bailar el Caramel Dansen como danza de guerra y los Heavies se desgañitaron con sonidos guturales para infundirse ánimos. Un poco en tropel, salieron de su improvisado cuartel general y fueron camino del rollo.
El principio del fin había comenzado.



Sábado 13/Domingo 14, 00:00, Calle del Devizio

El ejército Friki-Heavy fue rellenando la calle de acera a acera hasta casi la mitad. Se fueron colocando conforme les apetecía, pero coincidió que los Heavies se colocaron en las últimas filas y los Frikis en las primeras. En primera línea se encontraban Frank, Yaisa, Alejandra, Diego y Estela, dispuestos a dirigir el combate hasta el final.
Había un silencio sepulcral, los sudores fríos les recorrían a todos, cada uno aguantaba la presión como podía e intentaban recordar una y otra vez el  porqué estaban ahí, solo que ninguno lo sabía.
A cierta distancia se empezaron a oír motores pasados de vueltas gastando gasolina sin más y motos ensordecedoras sin silenciador, incluso el nitro se empezaba a oler. En pocos minutos, a lo lejos aparecieron coches de todas las combinaciones horteras de colores posibles, con los guardabarros rascando el suelo saltando chispas y las llantas doradas. Los Canis y las Chonis ya estaban aquí. Diego se volvió hacia Estela y la miró con intensidad:

           -Estela…si por casualidad fallara…
           -No, Diego, no digas eso…
           -Sabes que puede ocurrir, cariño.-la miró a los ojos-Quiero que me prometas 2 cosas…
           -Está bien…-dijo Estela entre sollozos.
           -Quiero que me prometas que cuidarás de Blas, y, si los Canis me cogen, asegúrate de haberme vuelto Emo…
           -No puedo, Bichito, sabes que no podría, yo…-balbuceó Estela entre lágrimas.
           -Hazlo por mí, Brujita…

Estela lloró un poco más y se secó las lágrimas mientras asentía. Se abrazaron muy fuerte y se besaron como si fuera la última vez.
La tensión se palpaba en el ambiente, lista para cortar con un cuchillo. Los Canis no siguieron ninguna formación aparente, hasta los orcos se hubieran ordenado mejor, aunque dejaron un espacio de 5 metros, convirtiendo la calle en el campo de batalla más epic jamás visto en la Historia de las Zonas de Juerga. Todos se miraban entre sí con odio, nadie abrió la boca. Pasado un instante, Frank habló:

           -Este es nuestro territorio, es la Zona Heavy. Así que haríais bien en marcharos y buscaros otra Zona de Juerga.

Los Canis y las Chonis se empezaron a reír escandalosamente como gilipollas, algunos incluso les salió algún sonidillo de cerdo, y señalaban al ejército F-H mofándose de ellos. Estaba claro que creían demasiado “RèéShùuloOnéeSh” como para abandonar.

           -PéèrOh Tùu kéh tèh CrÈeSh kÓh! NoOstRóòs nO peNsaàMoOsh mÒbeéRnÓsh DaàKii Kòh!- dijo ShÙ FláaMééNKiitÒh
           -¿Estáis seguros? Entonces no nos queda más remedio que acabar con vosotros…
           -Osh báamòOsh à PáRTii’ làh kÁraàh kÒh!
           -¡Eso ya lo veremos!

Shu Flamenkito echó un grito ininteligible a la manada de Canis que se habían agolpado en las últimas filas y todos salieron corriendo en tropel hacia los “bugas”, levantaron los capós y quedaron a la vista unos cuantos woofers y subwoofers rodeados de luces de neón y demás mierda lumínica de varios colores combinados de tal manera que incluso la mismísima Coco Chanel se levantaría de la tumba y se suicidaría de nuevo haciéndose el Harakiri al ver semejante desgracia para los ojos. De repente empezaron a oírse golpes en el aire y un leve zumbido que iba aumentando poco a poco…hasta que se pudo distinguir claramente makineta fundida con gitaneo del malo a todo volumen [http://www.goear.com/listen/5ae64fb/los-coches-chocones-los-desgraciaus].
Los F-H empezaron a llevarse las manos a la cabeza y retorcerse de dolor, los Frikis aún aguantaban de pie, pero los más Heavies caían de rodillas y empezaban a tener ataques epilépticos al son del “chunda-chunda”, en algunos casos acabando inconscientes en el suelo. Uno de los frikis de las filas del medio comunicó las primeras bajas a gritos y  Yaisa asumió el mandato:

           -¡No podemos permitir más bajas!-apenas se le oía-¡¡Sacad los amplis ya!!

A pesar del estruendo se fue corriendo la voz rápidamente y los baterías que se habían asentado al final empezaron a conectar amplificadores a toda velocidad. Lah Rubiikah Shulah vio que estaban trasteando con cables al final y se lo dijo a Shu Flamenkito, que a su vez dio orden de subir a tope el volumen de los bugas. Cuando parecía que estaban ganando por el aumento del número de bajas que estaban teniendo los F-H, entre el gentío se pudo oír el grito de Yaisa:

           -¡¡Guitarristas, Bajistas!! ¡¡DADLES METAL!!

[http://www.goear.com/listen/5e6d881/hand-of-blood-bullet-for-my-valentine]

El ruido de la makineta-gitaneo se vio interrumpido por los sonidos de las guitarras eléctricas y los bajos, que al primer cambio de ritmo de las baterías crearon una onda sónica expansiva que reventó los woofer y subwoofer de los bugas de los Canis, además de las luces y la chapa de todo el coche. Los dueños de los bugas tuneados gritaron desgarrados por la pérdida y le lloraron a los restos de coche que abrazaban como críos pequeños. Yaisa mandó subir el volumen a los amplificadores viendo que el Metal estaba dando resultado y cayeron varias filas de Canis y Chonis cuando los Heavies empezaron a marcarse solos a mansalva y los Frikis entonaban las letras. Muchos Canis pataleaban y pillaban berrinches al escuchar el Metal, se sentían impotentes en esos momentos ya que su artillería pesada había fracasado. Shu Flamenkito vio como su gente caía, pero todavía se creía reshulon:

           -¡¡Lòh ÒróÒh!! ¡¡AòOShTiiÀ’léèSh CòÓn Lòh ÒróÒh!!

Diego observó estupefacto como los pocos Canis y Chonis que quedaban en pie se quitaban las cadenas de oro, las pulseras, los brazaletes, los anillacos y los pendientes y los lanzaban intentando acertar a los F-H en cualquiera de sus extremidades para que se quedaran colgados. Vio horrorizado como uno de los Heavies, que en ese momento estaba haciendo un Slide, dejaba de tocar y cambiaba su cara de entusiasmo por una de drogata atontado mientras gesticulaba como el Neng siguiendo un chunda-chunda inexistente, que acabó en inconsciencia al medio minuto; le habían acertado a colgar una cadena de oro al cuello. Progresivamente el Metal iba perdiendo fuerza por la lluvia de cadenas y demás objetos dorados, las bajas se estaban duplicando y Yaisa y Alejandra fueron alcanzadas por 2 pares de pendientes de aro dorados respectivamente, cayendo Yaisa sin conciencia, ya que Alejandra consiguió quitárselo a tiempo de volverse imbécil, pero corrió la misma suerte que Yaisa al recibir, justamente después de tirar los pendientes, un brazalete dorado. Diego veía que iban perdiendo y ya ni siquiera se escuchaba ni una nota de Metal, llegaba el momento de recurrir a otra cosa:

           -¡Tenemos que contrarrestar el ataque! ¡¡Frikis, preparad las armas arrojadizas de vuestras mochilas de Supermario!!

Como si de militares se tratase, todos los Frikis conscientes se descolgaron la mochila al unísono y la pusieron a sus pies, abriendo la cremallera sincronizadamente y preparados para cargar y lanzar. En cuanto Diego comprobó rápidamente que estaban listos gritó la orden:

           -¡¡HORDA DE BARAMERES!!

En dirección contraria a los oros de los Canis, empezaron a caer figuras de orcos, enanos, dragones, brujas, esqueletos, etc. que si pegaban en la cabeza de los Canis, directamente quedaban inconscientes, ya que los juegos a los que pertenecían necesitaban el mínimo coeficiente intelectual que los Canis, obviamente, no poseían.
Paulatinamente, cesó el arrojo de oros pero al poco rato también el de Barameres (el presupuesto de los Frikis no daba para mucho Baramer). Ya casi no quedaban Canis ni Chonis en pie, había un mar de Canis inconscientes tirados en el suelo frente a los supervivientes de los F-H.
Sin embargo, cuando los F-H creían haber ganado ya la guerra, Shu Flamenkito reunió a los Canis de los bugas que habían estado llorando durante todo el rato insuflándoles la necesidad de venganza. Se juntaron como si fueran una crew y Estela se dio cuenta de que quedaban más de los creían; habían ganado la batalla, pero la guerra aún no había terminado.

           -PriiMóOh PáShaàMeèh tÙh mObiiL-le dijo Shu Flamenkito toh reshulon al de al lado.

Pilló el móvil del otro Cani y empezó a teclear, hasta que encontró lo que buscaba. Levantó la vista y sonrió como un malo malote al reducido grupo de F-H que los miraba sin comprender muy bien lo que estaba pasando.

           -¡¡Osh bòOii á MáàTaAr á tÒh friikii’ Deè MiiÈéDdAh!!

Y entonces pulsó el botón. El resto de los Canis y Chonis empezó a hacer lo mismo y pusieron todos el móvil en alto para que se escuchara bien. Ritmo de percusión marcado repetitivo, melodía trompetera estilo mariachi, letra con poco o sin ningún sentido que hablaba de sexo machista…

           -Realmente existe…-susurró Frank.
           -No puede ser…-dijo Diego con horror.

Frank, Diego y Estela no daban crédito a lo que oían. Estela se dio cuenta de que ya no es que la letra no tuviese sentido, es que además no se entendía porque estaba en francés…De repente Estela supo lo que estaba pasando:

           -¡¡HAN PUESTO EL PUTO REGAETTON FRANCÉS!! ¡¡TAPAROS TODOS LOS OÍDOS!!

A pesar de que todos hicieron caso, todos acabaron de rodillas en el suelo pidiendo clemencia para esta tortura, llorando y gritando de dolor porque su mente no aguantaba tal bazofia musical. Diego advirtió que Estela se estaba debilitando; tenía el oído muy fino y estaba quedándose sin fuerzas, se le resbalaban las manos por su propio peso; Diego fue arrastrándose como pudo hasta llegar a ella y con sus manos apretó fuerte las de ella contra sus oídos, dejando al descubierto los suyos propios.
Todo sucedió muy rápido. Estela empezó a recuperar la fuerza en cuanto el ruido exterior se quedó en un murmullo bajo sus oídos; los móviles de los Canis acabaron reventando por sobredosis de ondas chocantes; los F-H habían quedado demasiado débiles como para seguir luchando; Diego había caído al lado de su novia temblando y con la mirada perdida; Estela se apresuró a socorrerlo, llorando y sujetándole la cabeza mientras él echaba espuma por la boca dando sacudidas con el cuerpo “Te pondrás bien…por favor, no me dejes…te pondrás bien…”; Frank intentó ayudarla pero su fuerza había sido mermada y apenas acertó a moverse “Estela, ya no puedes hacer nada…está así por salvarte la vida…déjale y huye…”
Estela miró al cielo en busca de una señal, un milagro…y una idea iluminó su rostro:

           -Frank, dame tu móvil.
           -Está en mi bolsillo…¿qué quieres hacer? No tengo mucho Metal ahí dentro…
           -No voy a recurrir al Metal, Frank…

Frank comprendió al instante lo que Estela quería hacer y le entró verdadero pánico.

           -No irás a…no, Estela…el Arma Secreta, no…es un riesgo muy alto…esto puede acabar en vacas…
           -Frank, no nos queda otra opción. Sino esta guerra no habrá servido para nada.

Frank asintió finalmente y Estela buscó en la agenda el número. Lo tenía preparado, solo tenía que darle a la tecla de llamada.

           -¡¡¡OH, CAOS CAÓTICO DE LOS FRIKIS, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, YO TE INVOCO!!!-y pulsó el botón de la llamada.

Cayó una línea roja de gráfica de bancarrota a modo de rayo entre los Canis y las Chonis que se hundió bajo tierra y provocó un temblor en la misma, rezumando números rojos de cuenta de ahorros por la grietas que se iban abriendo a su alrededor. Luego nada. Silencio. No había nadie que se librara de una cara de expectación.

           -¿Os sabeis el chiste del yogur?-dijo una voz proveniente del centro de la crew.

Todos los Canis se empezaron mirar entre sí, diciendose unos a otros que ellos no habían sido. Una de las Chonis contestó por todos:

           -NòOh…
           -Natural…

Los Canis que estaban en medio de la crew temblaron durante unos pocos segundos, se les pusieron los ojos en blanco y cayeron a suelo inconscientes. Era un chiste tan malo que tuvieron un cortocircuito por comprensión casi instánea. El resto se seguían mirando desconcertados sin saber muy bien los que estaba ocurriendo, después de haber sufrido un principio de cortocircuito con aquel chiste tan duro.

           -¿Os sabeis el chiste del zoo?-volvió a preguntar la voz.
           -NòOh…
           -Lógico…

Esta vez cayeron los Canis del frente, con la misma convulsión corporal que los anteriores, dejando a la vista la fuente que emitía aquella voz. Járzur estaba entre ellos con una sonrisa socarrona, dispuesto a contar otro chiste malo para acabar con todos ellos:

           -¿Qué dicen 3 filósofos jugando a las cartas? “¡Que te Descartes!”,”¿Locke has dicho?”,“Hume…”

Este fue ya el golpe final, que acabo con los pocos canis “listos” que les sonaba algo de lo que había dicho el profesor en clase. Un mar de colores horteras y oros esparcidos por toda la calle fue la imagen que se presentó ante los F-H cuando los últimos Canis cayeron. Y hubo silencio. Frank resopló y miró a Estela. Ambos empezaron a reírse; habían ganado.
Frank consiguió levantarse y echar cubos de agua a los debilitados que apenas podían moverse todavía y Estela cubrió de besos a Diego para ver si despertaba su conciencia.
Junto con un cubo de agua, dio resultado, al igual que a todos los del ejército. Frank llamó a urgencias y pidió varias ambulancias y muchos siquiatras. Cuando los del servicio de emergencias llegaron, fueron atendiendo uno por uno a los convalecientes y sólo se llevaron a la mitad al hospital.
Alex, Yaisa, Frank, Diego, Estela y Jarzur volvieron a sus respectivas casas con el triunfo entre las manos.

Epílogo

Una semana después, resultaba muy duro volver a esa Zona de Juerga, y los Heavies y Frikis decidieron cambiar de territorio, por lo que los pijos fueron a conquistar tierras de nadie, aunque lo que se encontraron fue un mar de Canis y Chonis a los que nadie había atendido.

           -Ay, por favor…¡qué ho-rror! Osea, chicos, ya podemos dejar esta zona bien cuca y bien chic, empezando por limpiar esta basura hortera.


FIN

2 comentarios:

  1. Es genial, Shadow, me has hecho reír muchísimo, me encanta.
    Sigo diciendo que escribes de maravilla y tienes unas ideas fantásticas :D

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  2. Me gusta! ^^ Pero sigo esperando otro capitulo de Heidi...

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Lady Shadows te acecha...así que postea con precaución o puede que te pase un accidente no deseado...
Gracias!